Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

domingo, 22 de octubre de 2017

Más tropas de EEUU en A. Latina: señales de una invasión anunciada

 Un nuevo ejercicio militar en la amazonia da luz sobre el resurgimiento de la presencia estadounidense en Latinoamérica.
El ejército estadounidense acentuará su presencia militar en la Amazonia latinoamericana. Bajo la iniciativa Amazon Log 2017 del gobierno golpista de Michel Temer en Brasil, la Operación ‘América Unida’ juntará a los ejércitos de Estados Unidos, Brasil, Perú y Colombia del 6 al 13 de noviembre del 2017 en la ciudad tri-fronteriza de Tabatinga. Este ejercicio  es una señal de un sustancial incremento de militarización extranjera en la región.
La iniciativa es liderada por el Comando de Logística del Ejército Brasileño y está inspirada en el ejercicio logístico militar realizado por la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN) en Hungría en 2015, que tuvo un despliegue de aproximadamente 1700 militares. Para esta versión latinoamericana, los objetivos, según la página oficial del Ejército Brasileño, son crear una base logística multinacional temporal para realizar operaciones de control de migración ilegal, asistencia humanitaria, operaciones de paz, acciones contra narcotráfico y cuidados ambientales.
Sin embargo, como lo señaló el diario brasileño Gauchazh, enseñar a un ejército extranjero a combatir en territorio nacional debería ser considerado “alta traición”. Aunque para el Ministerio de Defensa brasileño esto no es traición sino una oportunidad que permitirá unir a los ejércitos de ambos países.
El problema de este ejercicio es la magnitud y apertura que se ha dado a los Estados Unidos en ingresar a la selva latinoamericana. Por lo que uno de los riesgos es que la base ‘temporal’ se convierta en permanente como sucedió en Hungría, tras los ejercicios de la OTAN. Aunque las autoridades brasileñas lo niegan.
Este interés de los Estados Unidos en la región debe ser medido con la historia del imperio del norte. El altruismo, cuidado a la naturaleza o lucha contra el narcotráfico estandartes para su presencia en la región hacen eco a inserciones en otras partes del mundo, especialmente Medio Oriente, y la realidad es que ahí estos no son ni fueron sus objetivos. Detrás de toda acción militar norteamericana siempre se encuentra el fin de apoderarse de recursos para lograr sus intereses nacionales.
En el caso de América Latina, la abundancia de recursos naturales da razón a la presencia norteamericana. Según el Banco Mundial, la región cumple un rol global en la problemática del cambio climático ya que posee “las reservas de agua dulce más grandes del mundo”.
Una noticia ‘agridulce’ para los latinoamericanos ya que para varios analistas, inclusive el ex candidato presidencial demócrata Bernie Sanders, “las guerras del futuro serán por el agua”. Entre los diez países con mayores reservas se encuentran Brasil (1ro), Colombia (6to) y Perú (8vo), coincidentemente los tres involucrados en la Operación ‘América Unida’.
En la Oficina de Evaluación Neta (Office of Net Assesment) del Departamento de Defensa cuyo objetivo es analizar el futuro del ejército y sus amenazas. Andrew Marshall, ex director (1973-20015) comisionó en 2004 un reporte confidencial a Peter Schwartz, consejero de la CIA y ex Director de Planificación del grupo Royal Dutch/Shell; y Doug Randall, del Global Business Network.
En las conclusiones finales, los autores argumentan que el cambio climático y la escasez de agua son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y razones para futuras conflictos militares. Trece años más tarde de dicho reporte, Estados Unidos se prepara para asentar una base más en orilla del Amazonas.
Pero el agua no es el único interés de este país en la región. Telma Luzzani, periodista argentina, explica en su libro ‘Territorios Vigilados’, que “en el Amazonas se encuentra el 95% de las reservas de niobio, fundamental para el acero de las naves espaciales y de los misiles intercontinentales, y el 96% de las reservas de titanio y tungsteno, utilizados en la industria aeronáutica espacial y militar, además de ser rica en petróleo, gas, uranio, oro y diamantes”.
Es por esto que el próximo ejercicio militar es solo una pieza más dentro de un patrón creciente de militarización y amenazas regionales. Solo en lo que va del 2017 se han realizado otros dos ejercicios militares en el Pacífico y el Caribe: Teamwork South con Chile y Tradewinds frente a las costas de Venezuela con 18 países y más de 2500 militares.
La libertad de estas acciones militares demuestra un resurgimiento de la presencia estadounidense en la región, la cual se había reducido durante los distintos mandados de gobernantes progresistas neodesarrollistas en la América Latina. Aunque el asentamiento de bases en América Latina y el Caribe ha pasado por diferentes etapas desde la posguerra es a finales del siglo XX que toma su rumbo actual.
En 1999, como parte del acuerdo Torrijos-Carter, la base militar Howard en Panamá que albergaba al Comando del Sur, rama del ejército encargada en operaciones para la región, se desmanteló. Esto llevó al que Departamento de Defensa de Estados Unidos replantee su estrategia de defensa y política exterior. Bajo el estandarte del Plan Colombia, la ‘Guerra contra la Droga’ y operaciones humanitarias, se aplicó dos modelos de bases militares en Latinoamérica.
La primera, Main Operating Base (MOB), una base militar con infraestructura y acuerdos aprobados por los gobiernos: Guantamo en Cuba, Soto Cano en Honduras y varias en Puerto Rico. A pesar de que estas siguen activas, el modelo fue desechado por que genera rechazo  por parte de los habitantes nacionales y un costo elevado en infraestructura y logística.
Es por esto que se aplicó un segundo modelo llamado Foward Operating Locations (FOL) o Bases de Operaciones de Avanzada, que se caracterizan por mantener poco personal militar pero la capacidad de “escalar” su presencia si fuera necesario. Las cuatro reconocidas y oficiales en la región, iniciaron sus actividades en 1999 y son: Aruba, Curazao, El Salvador, y Manta (que no renovó el contrato en 2009).
Como lo explica Robert Kaplan, ex asesor del Pentágono (2009-2011), “a menudo, el papel clave en la gestión de un FOL es desempeñado por un contratista privado. Él alquila las instalaciones en la base del ejército del país anfitrión, y luego cobra una tarifa a los pilotos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que transitan por la base. Oficialmente es un negocio privado, lo que le gusta al país anfitrión porque puede afirmar que no está realmente trabajando con el ejército estadounidense. Por supuesto, nadie, incluidos los medios locales, cree esto. Pero el mismo hecho de que una relación con las fuerzas armadas de los Estados Unidos sea indirecta en lugar de directa facilita las tensiones”.
Pero el nombre nuevo tampoco convenció a los locales, quienes comenzaron a sospechar y rechazar estas intervenciones en territorio. Por lo que la denominación FOL cambió a Cooperative Security Location (CLS), Puesto de Seguridad Cooperativa. Sin embargo, son lo mismo y en la región las bases siguen aumentando.
En la actualidad y ante la falta de cifras oficiales se conocen 75 bases aproximadamente, algunas son MOBs, FOL/CLS, y otras llevan nombres como Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) en el caso peruano. Los países que encabezan la lista Panamá (12), Puerto Rico (12), Colombia (9) y Perú (8).
Bases militares de EE.UU. y la OTAN en Latinoamérica y el Caribe.
A su vez, Colombia suscribió un acuerdo de cooperación en 2016 con la OTAN para el intercambio de información, estrategias y protocolos del ejército colombiano con los miembros de esta organización, entre los que se encuentra los Estados Unidos. Mauricio Macri, presidente argentino, anunció que volverá a permitir la instalación de bases militares permanentes en Argentina, una en la triple frontera con Paraguay y Brasil y otra en Tierra del Fuego en Ushuaia. En Brasil, el gobierno de Temer incrementó un 36% al presupuesto militar, meses después de aprobarse el PEC 55 que congeló el presupuesto de salud y educación pública durante 20 años.
Estas acciones legitiman la presencia militar extranjera una vez a niveles gubernamentales. Además con estos nuevos enfoques en Defensa, se afianzará las alianzas militares con Estados Unidos, algo que abrirá la puerta para una nueva fase de adoctrinamiento en las fuerzas armadas latinoamericanas, donde Brasil cumple un rol crítico.
Según Héctor Luis Saint Pierre, coordinador de Seguridad Internacional, Defensa y Estrategia de la Asociación Brasileña de Relaciones Internacionales, "hay un respeto en Sudamérica por la escuela militar brasileña. Entonces, Brasil es un socio estratégico para la formación doctrinaria de los militares del continente. Si Estados Unidos tiene buena relación con la armada brasileña, es más fácil difundir su mensaje entre los militares de la región”.
Un escalofriante recuerdo que remonta al funcionamiento de la Escuela de las Américas, institución de adoctrinamiento militar e ideológico de los Estados Unidos, encargada de formar a escuadrones de tortura y muerte en toda Latinoamérica durante los años 70, 80 y 90. Volver a modelos de defensa de corte colonial solo representa un retroceso y peligro para el proceso de integración regional y la paz.
Inclusive iniciativas como el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), creado por UNASUR en 2008 para encargarse en implementar políticas en materia de cooperación militar, acciones humanitarias y operaciones de paz, industria y tecnología de la defensa; será observador oficial de la Operación América Unida. “De ese modo, se legitiman los espacios en los que participa el Pentágono y se diluyen los espacios propios de la región sudamericana”, comenta Raúl Zibechi, periodista uruguayo.
Con la presencia estadounidense socavando las soberanías nacionales, apoyados por el retorno de líderes de ‘derecha’ y la deslegitimación sistémica de los proyectos progresistas de la región,  la idea de Latinoamérica unida sin imposiciones imperialistas se convierte nuevamente en un sueño. De forma alarmante la región se sigue llenando de bases estratégicas de los Estados Unidos para controlar recursos, personas y operaciones militares, y entonces ¿si eso no es colonialismo qué es?
Por: Martín Pastor

Nochixtlán: 16 meses después


Image result for NochixtlánEduardo Ibarra Aguirre

El operativo de Nochixtlán, Oaxaca, realizado el 19 de junio de 2016 durante 12 horas, por la Policía Federal y su cuerpo de la Gendarmería, así como la Agencia Estatal de Investigaciones y otros, “podría considerarse  ejemplo de lo que no deben ser las acciones policiales de esta índole”. Lo anterior, de acuerdo a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y su recomendación 7VG/2017.
Si el operativo realizado en las poblaciones de Nochixtlán, Huitzo y Hacienda Blanca de Viguera para desbloquear carreteras obstruidas por integrantes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y en el que participaron un millar de agentes del orden, es considerado ejemplo de lo que no deben hacer los cuerpos policiacos, el tamaño de los excesos de la acción represiva y hasta criminal resulta evidente cuando Luis Raúl González Pérez estima que “fue mal diseñado, planeado, coordinado y ejecutado, sin que se observaran plenamente los protocolos de actuación, en particular por lo que hace al uso legítimo de la fuerza y a la necesidad de priorizar el uso de mecanismos y técnicas no violentas”.
Los lamentables saldos casi no dejan lugar para la duda, por más que los famosos de la conducción radiofónica y televisiva, tipo Ciro Gómez Leyva, se apresuran a descalificar los juicios de la CNDH sólo para maquillar la imagen de la PF: siete personas perdieron la vida, 453 civiles resultaron con lesiones (45 por arma de fuego), así como 106 policías (cuatro con heridas por disparos); 46 pobladores fueron afectados patrimonialmente y violentados sin participar en los bloqueos, incluidos menores de edad y adultos mayores.
Y ello obedeció, a tono con la recomendación basada en la investigación que realizó la segunda Visitaduría de la CNDH, a cargo de Enrique Guadarrama López,  a que existió una mala coordinación entre las corporaciones que participaron en el operativo y una inexistente cadena de mando clara de responsabilidades y de toma de decisiones; faltó un análisis de inteligencia que considerara el día que se iba a realizar el operativo, los posibles escenarios de respuesta de los pobladores y las afectaciones a terceros ajenos a los hechos.
Como lo estableció la CNDH en último término y es preciso colocarlo en primero, “Los hechos que generaron lo sucedido el 19 de junio de 2016 son expresión del distanciamiento entre autoridades y sociedad, de la falta de canales efectivos e interlocución y de la radicalización de posturas que buscan la consecución de intereses individuales o de grupo”. En efecto, los hechos deben servir como una oportunidad para que, tanto autoridades como sociedad, “reafirmemos nuestra apuesta por la vía del diálogo y el entendimiento como forma básica de resolver conflictos y plantear diferencias, dejando de lado el que el uso de la violencia sea la forma básica en que se pretenda aplicar la ley o plantear un diferendo”. Y la indispensable apuesta por “buscar esquemas de recomposición del tejido social y por fortalecer un entorno de paz y legalidad tanto en Oaxaca como en las demás partes del país” (18-X-17).
La Procuraduría General de la República –la que perdió tres sedes principales en la capital y que eran rentadas en un supuesto negocio público y privado– atrajo las investigaciones del caso, pero no ha subsanado las omisiones en la indagatoria y otras irregularidades de la autoridad ministerial de Oaxaca, señaladas por la CNDH que solicita finque responsabilidades a todos los implicados, como Enrique Galindo excomisionado nacional de la PF.
Acuse de recibo
“Muy buen artículo estimado Eduardo. Entre otras interpretaciones, éste es un movimiento que obedece a un ajuste de cuentas derivado de los malos resultados electorales entregados por el exgobernador del estado de México. Desde esta perspectiva, es inaudito que algún ‘comentócrata’, ¿a sueldo?, deduzca que de esta posición Eruviel saltará (a fines de 2017) a la presidencia nacional del PRI, y con ello, asumir la coordinación de la campaña presidencial del tricolor”; la opinión es del consultor Jesús José Bautista Pérez sobre Nuevo “líder” del PRI capitalino (20-X)… Para Heriberto Lugo “Eruviel demostró en Edomex que sí se le puede ganar a AMLO (Andrés Manuel López Obrador), el candidato ‘de facto’, Delfina (Gómez Álvarez) una mera actriz de reparto. ¿Le podrá ganar también Ciudad de México, quizás de la mano de Ricardo Monreal? Nadie corra apuestas aún”. Y una corrección de Raúl Fraga Juárez, del veinteañero Grupo María Cristina: “La excandidata de Morena a la gubernatura de Edomex se llama Delfina (no Josefina) Gómez Álvarez”… Para leer: Trump: Amenaza discursiva y contrapesos (Miguel Ángel Ferrer); “Me siento totalmente traicionado”: Correa (Rodrigo Pardo); Los partidos en Venezuela y el de Leopoldo López (Javier Domínguez); Las “buenas” y las “malas” bombas Molotov (Atilio A. Boron); Sacco y Vanzetti ante la silla eléctrica (Enric Llopis). Dos enlaces:

155 Bis: Confirmar al gobierno catalán, repudiar a los enemigos de la independencia y defenderse de agresiones

Image result for independencia catalanaPedro Echeverría V.
1. Estas batallas del pueblo catalán me recuerdan la lucha de independencia de México del imperio español de 1810-21. En nuestra tierra, que vivió como colonia española 300 años, no fue nada fácil porque el pueblo luchaba con piedras y palos con mucha valentía y dignidad,  contra un imperio “armado hasta los dientes” dispuesto a asesinar y masacrar a los luchadores valientes independistas encabezados por Hidalgo, Morelos, Mina, Guerrero. Nuestra nación no estaba sola porque otros países luchaban contra la explotación y la opresión del imperio. Lo importante fue que todos los pueblos americanos  lograron vencer al opresor  para luego decidir su vida.
2. España recibió entonces el apoyo de todos los países imperiales que explotaban y saqueaban naciones, por ello todos repudiaban los movimientos de independencia. Hoy lo más vergonzoso es que el gobierno de México y otros países con gobiernos de derecha, también se oponen a la lucha autonómica para apoyar a la España del monarca franquista  y del gobierno ultraderechista del pepino  Rajoy. Aplaudiría con gigantesco gusto que los otros pueblos como los vascos y gallegos, aprovechen esta coyuntura independista para lanzarse a la lucha social. Recuerdo que en 1871 Carlos Marx emocionado por la Comuna de París, apoyó con todo a los luchadores franceses.
3.  Hay que aprender a “rascarse con las propias manos”. Si algunos bancos e industrias deciden salirse de Barcelona por miedo a los autonomistas; está bien, pero no podrán volver porque con ello demuestran que lo único que les interesa son los negocios y las ganancias. Esta independencia puede cambiar radicalmente el pensamiento y la actitud de la gente, sobre todo en Catalunya que ha sido históricamente una región que ha buscado siempre su autonomía. A mí me ha parecido extremadamente ofensiva e insultante las amenazas de la monarquía española, sobre todo del reyecito Felipe que no deja de rezar por la resucitación del general asesino Franco.
4. Para mí en este momento sólo hay cuatro pensamientos que deben convertirse en ley: a) Los catalanes deben prohibir ofensas a su pueblo y sus luchas; b) Deben reconfirmar con movilizaciones al gobierno de Puigdemon; c) Deben combatir o explicar (no expulsar)a todos los enemigos de la independencia y, d) Deben prepararse para rechazar y derrotar cualquier invasión violenta. Las batallas de los catalanes son un ejemplo en el mundo, pero más para España donde los  gobiernos derechistas de la monarquía, el PP y el PSOE han demostrado de manera evidente que la población española les importa un bledo.  (21/X/17)

alterar26@gmail.com

Resolviendo la crisis o conspirando contra Venezuela?

Resolviendo la crisis o conspirando contra Venezuela?
Sergio Gonzalez / Alternativa Latinoamericana
"Canadá ha asumido un papel de liderazgo en el tratamiento de la crisis en Venezuela, en cooperación con otros países de la región. Junto con nuestros socios de ideas afines, continuaremos aumentando la presión sobre el régimen de Maduro. Nuestro objetivo es claro: una solución pacífica a la crisis y la restauración de la democracia y los derechos humanos para todos los venezolanos ".  Chrystia Freeland, Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá

El próximo 26 de Octubre Canadá será sede de otra reunión del llamado “Grupo de Lima” formado por gobiernos con un gran historial de violaciones a los derechos humanos, terrorismo de estado, desapariciones forzadas, tortura, y asesinatos tanto selectivos como en masas, entre estos países se encuentran Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucia. Estos países antes señalados son los que están preocupados por los derechos humanos y la democracia en Venezuela y su misión es restaurar la democracia en el país Bolivariano.

Además de esta reunión se ha organizado un evento en la Escuela Munk de Asuntos Globales (Munk school of global affairs) de la universidad de Toronto. El evento titulado “resolviendo la crisis de Venezuela”.

Recientemente el gobierno de la república Bolivariana de Venezuela llamó a consultas a su embajador en Canadá Wilmer Barrientos tras la sistemática injerencia del gobierno de Justin Trudeau en los asuntos de Venezuela

Poco después de su victoria electoral en 2015, Justin Trudeau declaró: "Hemos vuelto". Fue un mensaje para tranquilizar y reivindicar a aquellos que "temían que Canadá (haya) perdido su voz compasiva y constructiva en el mundo". Pero de vuelta ¿a qué?

Entre otras cosas, entusiasmo por las Naciones Unidas y sus operaciones de mantenimiento de la paz y la democracia en el mundo. La verdad que esa figura de Canadá compasivo nunca existió más que en la prensa corporativa canadiense, de hecho Canadá siempre ha participado en agresiones militares o golpes de estado y en la historia más reciente, Corea, Serbia, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Haití.

Nunca está demás decir cuales han sido los resultados de esas misiones “humanitarias” para restaurar la democracia y el respeto a los derechos humanos en países que no cumplen con esas normas.

Dos agentes de la policía provincial de Quebec se jubilaron recientemente antes de que pudieran ser sometidos a audiencias disciplinarias internas sobre presunta conducta sexual inapropiada durante una misión de mantenimiento de la paz en Haití. Estos no son los únicos casos que involucran acusaciones contra canadienses, y son parte de un contexto más amplio de impunidad que contamina las operaciones de paz de la ONU en varios países, donde las fuerzas de paz han sido acusadas de perpetrar abusos ellos mismos, o ignorar horribles crímenes bajo sus narices.

darkthreats_web.jpgDurante la misión de mantenimiento de paz de 1993 en Belet Huen, Somalia, soldados canadienses capturaron a los empobrecidos somalíes que supuestamente robaron alimentos y suministros del campamento militar canadiense. Los cautivos fueron golpeados, torturados y humillados públicamente. La mayoría de las víctimas eran niños, muchos de los cuales estaban atados unos a otros alrededor de publicaciones en la calle, con los ojos vendados y dejados al lado de letreros que decían 'ladrón' para que todos los transeúntes pudieran verlos. El 4 de marzo del mismo año, dos somalíes recibieron disparos en la espalda por parte de soldados canadienses, uno fatalmente. En lo que se conoció como el "Somalia Affair", Shidane Arone, de 16 años, fue torturado en el transcurso de una noche entera antes de ser asesinado por soldados canadienses apenas dos semanas después del tiroteo. Seis somalíes fueron asesinados en total. Posteriormente se descubrieron una serie de impactantes "fotos de trofeos" de los detenidos, que a menudo mostraban a niños detenidos siendo degradados por miembros del Regimiento Aerotransportado de Canadá.

De vuelta a que?

La respuesta es simple “estamos de vuelta” para seguir atacando y conspirando contra otros países.  No hay ninguna diferencia entre el liberal Justin Trudeau y su predecesor el conservador Stephen Harper.

Lo más interesante es que el evento organizado por la Escuela Munk de Asuntos Globales (Munk school of global affairs) de la Universidad de Toronto, está organizado y patrocinado tanto por el gobierno canadiense como instituciones empresariales y financieras con un largo récord en violaciones a los derechos humanos.

Entre los conferencistas se encuentra la propia ministra de relaciones exteriores Chrystia Freeland, anticomunista y nieta de Mykhailo Khomiak un ucraniano, quien fue el editor en jefe de un periódico pro nazi en idioma ucraniano llamado Krakivs'ki visti.

images.pngKenneth Franke presidente del consejo canadiense para las américas ( Canadian Council for the Americas) El CCA es el principal vínculo del sector privado entre Canadá, América Latina y el Caribe. Algunos de sus miembros BARRICK GOLD, GOLDCORP, SCOTIABANK



También participará la ex fiscal venezolana Luisa Ortega, aquí bien cabe el dicho “dime con quién andas y te diré quien eres”.  Un ejemplo más de cómo la CIA  ha infiltrado, partidos políticos, sindicatos, ONG’s.


Global affairs Canada, es la versión canadiense de la NED, USAID, que usan sus misiones “humanitarias” para intervenir en otros países

La escuela Munk patrocinadora y organizadora del evento fue fundada gracias a la “generosidad” de Peter y Melanie Munk son dos de los mejores filántropos de Canadá. Su generosidad con la Universidad de Toronto excede los $ 51 millones, incluyendo una donación histórica en 2010 de $ 35 millones, el “regalo” individual más grande de un individuo en la historia de la universidad en ese momento, para crear la Escuela Munk de Asuntos Globales.

Peter Munk es el fundador y presidente emérito de Barrick Gold Corporation, el mayor productor de oro del mundo. Nació en Hungría y se graduó de la Universidad de Toronto en 1952. Hay que recordar que la generosidad de Barrick Gold, viene teñida de sangre de cientos de asesinatos, despojo, contaminación, destrucción en América Latina y el mundo.

Son estos los que buscan una solución a la crisis de Venezuela?

jueves, 19 de octubre de 2017

Donald Trump y la industria de la guerra: nada ha cambiado

Durante su campaña presidencial Donald Trump tuvo la osadía (¿bravuconada?, ¿estupidez quizá?, ¿mal cálculo político?) de preguntarse si era conveniente continuar la guerra en Siria y la tirantez con Rusia.
El [presidente] habló sobre cómo durante su administración los Estados Unidos serán testigos de la mayor acumulación militar en la historia del país. ¿Quién se beneficia? El Pentágono, los contratistas de defensa y los trabajadores en algunos estados particulares”.
Donald Abelson, Universidad de Ontario.
Probablemente cruzó por su cabeza la idea de poner énfasis, en lo fundamental, en el impulso a una alicaída economía doméstica, que paulatinamente va haciendo descender el nivel de vida de los ciudadanos estadounidenses comunes. Sus afiebradas promesas de hacer retornar a suelo patrio la industria deslocalizada (trasladada a otros puntos del mundo con mano de obra más barata), no parecen haber pasado de vano ofrecimiento. Unos pocos meses después, a menos de un año de su administración, puede verse cómo la política exterior estadounidense sigue siendo marcada por el todopoderoso complejo militar-industrial, y las guerras se suceden interminables. Y el presidente es su principal y alegre defensor.
A unos pocos días de su asunción como primer mandatario, el 27 de enero emitió el “Memorando Presidencial para Reconstruir las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”, una más que clara determinación de concederle poderes ilimitados a la omnipotente industria militar de su país. En la Sección 1 de dicho documento, titulada “Política”, puede constatarse que “Para alcanzar la paz por medio de la fuerza, será política de los Estados Unidos reconstruir las Fuerzas Armadas.” El mensaje no deja lugar a dudas. Casi inmediatamente después de la firma de ese memorando, comienzan los grandes negocios de la industria bélica.
Empresas fabricantes de ingenios militares como Lockheed Martin (especializada en aviones de guerra como el F-16 y los helicópteros Black Hawk, la mayor contratista del Pentágono), Boeing (productora los bombarderos B-52 y los helicópteros Apache y Chinook), BAE Systems (vehículos aeroespaciales, buques de guerra, municiones, sistemas de guerra terrestre), Northrop Grumman (primer constructor de navíos de combate), Raytheon (fabricantes de los misiles Tomahawk), General Dynamics (quien aporta tanques de combate y sistemas de vigilancia), Honeywell (industria espacial), Dyncorp (monumental empresa que presta servicios de logística y mantenimiento de equipos militares) –compañías todas que para el año 2016 registraron ventas por casi un billón de dólares, teniendo incrementos desde el 2010 de un 60% en sus ganancias– se sienten exultantes: la “guerra infinita” que iniciara algunos años atrás con la “batalla contra el terrorismo”, no parece detenerse. La necesidad perpetua de renovar equipos y toda la parafernalia militar asociada promete ingentes ganancias. Todo indica que esa rama industrial sigue marcando el paso de la política imperial.
No hay dudas que la pujanza de la economía estadounidense no es hoy similar a lo que fuera en la inmediata post guerra de 1945 y esos primeros años de triunfalismo desbordado (hasta la crisis del petróleo en la década de los 70), cuando era la superpotencia intocable. Ello no significa que está agotado el imperio estadounidense, pero sí que comienza un lento declive. De ahí que la omnímoda presencia militar en el mundo le puede asegurar el mantenimiento de su supremacía como poder hegemónico al aparecer nuevos actores que le hacen sombra (China, Rusia, Unión Europea, BRICS), al par que dinamizar muy profundamente su propia economía (3.5% de su producto bruto interno lo aporta el complejo militar-industrial, generando enormes cantidades de puestos de trabajo).
El 23 de febrero, un mes después de haber tomado posesión de su cargo en la Casa Blanca, Donald Trump declaraba provocador –fiel a su estilo– que Estados Unidos estaría reconstruyendo su arsenal atómico, dado que “se había quedado atrás” en términos comparativos con Rusia, y “será el mejor de todos” para asegurar que se colocaría “a la cabeza del club nuclear”.
Para darle operatividad a sus altisonantes declaraciones propuso un aumento de casi 17% del presupuesto de las fuerzas armadas. Ello podrá hacerse sacrificando con drásticas reducciones presupuestos sociales, tales como educación, medio ambiente, inversión en investigación científica, cultura y cooperación internacional.
El actual presupuesto para las fuerzas armadas es de 639,000 millones de dólares, lo que representa un 9% más de lo destinado a gastos militares en el último ejercicio fiscal del ex presidente Barack Obama. Esa monumental cifra está destinada, básicamente, a la adquisición de nuevas armas estratégicas, a renovar profundamente la marina de guerra y a la preparación de tropas.
Paralelo a esta presencia de la industria bélica en los planes estratégicos de la presidencia, es digno de mencionarse cómo determinados personeros militares han ido ocupando puestos determinantes en toda la administración de Trump. Su jefe de despacho es John Kelly, general de los marines; el asesor de Seguridad Nacional es el general Herbert McMaster, veterano de las guerras de Irak y de Afganistán, muy respetado dentro de la jerarquía militar del Pentágono; el Secretario de Defensa es el general Jim Mattis, igualmente otro marine, conocido por su nada amigable apodo de “Perro loco”, polémico comandante de las tristemente célebres operaciones en Irak y Afganistán, entre las que está la masacre de Faluya, en Irak, en el año 2004 (un virtual criminal de guerra).
Junto a esta presencia determinante de la casta militar, Donald Trump ha dado lugar al ingreso masivo de altos ejecutivos del complejo militar-industrial en puestos claves de su gobierno. Así, por ejemplo, puede mencionarse a la actual Secretaria de Educación, la multimillonaria Betsy Devos, hermana del ex militar y fundador de la empresa contratista de guerra Blackwater, Erik Prince. En otros términos: los generales y los fabricantes de la muerte son quienes fijan la geoestrategia de la principal potencia mundial. La destrucción, patéticamente, es buen negocio (¡para unos pocos!, claro está).
La militarización y la entrada triunfal de la industria bélica es pieza clave de la política del actual presidente de Estados Unidos. Ello puede apreciarse, además, en la estrategia de seguridad interna, por cuanto Trump rescindió un decreto ejecutivo de la presidencia de Barack Obama que prohibía el equipamiento militar a las policías locales. De este modo, el complejo militar-industrial podrá producir y vender a los cuerpos policiales armas de alto calibre, vehículos artillados y lanzagranadas. El negocio, sin dudas, marcha viento en popa.
Si en algún momento se pudo haber pensado que la llegada de Trump con su idea de revitalizar la economía doméstica detendría en alguna medida el papel de hiper agente militar y gendarme mundial de Estados Unidos –lo que sí impulsaba la candidata Hillary Clinton–, la realidad mostró otra cosa. Dos fueron los hechos que, de una vez y terminantemente, evidenciaron quién manda realmente: el innecesario bombardeo a un base aérea en Siria –el 7 de abril– (operación militar absolutamente propagandística, sin ningún efecto práctico real en términos de operativo bélico), y unos días más tarde –el 13 de abril– el lanzamiento de la “madre de todas las bombas”, la GBU-43/B, el más potente de todos los explosivos no nucleares del arsenal estadounidense, en territorio de Afganistán (supuesto escondite del Estado islámico, igualmente operación más mediática que militar, sin ninguna consecuencia real en términos de operativo castrense).
Es más que evidente que en esta fase de capitalismo global e imperialismo desenfrenado, la estrategia hiper militarista garantiza a la clase dominante de Estados Unidos una vida que la economía productiva ya no le puede asegurar. Los nuevos enemigos se van inventando, ahora que la Guerra Fría y el fantasma del comunismo desaparecieron. Ahí están entonces, a la orden del día, “la lucha contra el terrorismo”, “la lucha contra el narcotráfico”, y seguramente en un futuro cercano “la lucha contra el crimen organizado”. Como dijera en el 2014 el por ese entonces Secretario de Defensa en la presidencia de Barack Obama, León Panetta: “La guerra contra el terrorismo durará no menos de 30 años.
El guión ya está trazado. No importa quién sea el ocupante de la Casa Blanca: los planes deben cumplirse. Si en algún momento el errático Donald Trump pudo haber hecho pensar que no era “un buen muchacho” que seguía lo establecido, la tozuda realidad (léase: los intereses inamovibles de quienes dirigen el mundo) lo pusieron en cintura.
¿Habrá guerra para rato entonces? De todos nosotros depende que ello no sea así. El llamado Reloj del Juicio Final, elaborado por el Boletín de Cientistas Atómicos de Estados Unidos, fue adelantado medio minuto para indicar que estamos a dos minutos y medio (en términos metafóricos) de un posible holocausto termonuclear si se sigue jugando a la guerra. El complejo militar-industrial estadounidense se siente omnipotente: juega a ser dios, juega con nuestras vidas, juega con el mundo. Pero un pequeño error puede producir la catástrofe. En nombre de la supervivencia de la especie humana y del planeta Tierra debemos luchar tenazmente contra esta demencial política. Lo cual es decir, en definitiva, luchar contra el sistema capitalista. Es evidente que dentro de estos marcos es más fácil el exterminio de toda forma de vida que el encontrarle solución a los ancestrales problemas de la humanidad. En ese sentido, entonces, son hoy más premonitorias que nunca las palabras de Rosa Luxemburgo: “socialismo o barbarie”.

Organizaciones sociales de Colombia iniciarán un paro nacional por incumplimiento de la paz

Protesta de campesinos en ColombiaBOGOTÁ (Sputnik) — Organizaciones sociales, campesinas e indígenas de Colombia iniciarán el 23 de octubre un paro nacional en protesta por los recientes asesinatos de líderes sociales y el incumplimiento del Gobierno para implementar el Acuerdo Final de Paz, dijo a Sputnik un representante del movimiento de izquierda Marcha Patriótica.
"El motivo fundamental de este paro es el incumplimiento del Acuerdo de Paz, el cual tiene unas repercusiones muy hondas en las comunidades y que se ha visto reflejado en la masacre de Tumaco (suroeste)", ocurrida el 5 de este mes y en la que seis cultivadores de coca perdieron la vida, dijo David Flórez, portavoz de ese colectivo.
Flórez agregó que se espera la movilización de miles de campesinos y representantes de sectores sociales en al menos 15 de los 32 departamentos del país a raíz de "la mala implementación del Punto 4 del Acuerdo (relacionado con la sustitución de cultivos de uso ilícito) y las situaciones de amenaza de líderes sociales".
Asimismo, destacó que a la fecha "no hay ninguna ley aprobada frente a la reforma rural integral, quizás el punto más importante del Acuerdo de Paz", y señaló que por medio de diferentes instancias se ha buscado acercamientos con el Gobierno central para evitar la movilización.
Lea más: Indígenas del suroeste de Colombia denuncian atentado contra uno de sus líderes
Sin embargo, "ante la falta de respuesta por parte del Gobierno, nos vemos obligados a realizar esta movilización nacional por tiempo indefinido y hasta que se pongan unas rutas claras de implementación sobre los aspectos más críticos del Acuerdo", dijo Flórez.
© AP Photo/ Fernando Vergara
Se prevé que el paro afecte de algún modo el transporte en varias regiones de Colombia, ya que "seguramente van a darse movilizaciones en carreteras y en las principales ciudades del país", advirtió el vocero de Marcha Patriótica.
Del paro nacional también hará parte la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (Coccam), que representa a diferentes organizaciones cocaleras que en las últimas semanas han sido víctimas de asesinatos y amenazas.

Organización indígena de Colombia denuncia el asesinato de otra líder social

Comunidad indígena de Wayuú en ColombiaBOGOTÁ (Sputnik) — Una activista social y maestra escolar colombiana fue asesinada cuando se dirigía a su trabajo en una escuela de la zona rural del municipio de Coyaima (Tolima, centro-occidente), informó la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
"La docente Liliana Astrid Ramírez Martínez fue asesinada (…) luego de que sicarios le dispararan y huyeran del sitio sin ser capturados", indicó la ONIC en una breve comunicado.
El texto refiere que el hecho ocurrió "cuando la docente se bajaba del taxi que la transportaba a la escuela ubicada en la vereda (aldea) San Miguel, donde al parecer varios docentes de la institución educativa han sido amenazados de muerte, sin que hasta el momento se conozcan las verdaderas causas de estas amenazas".
De acuerdo con la ONIC, algunos de los rectores que ha tenido el centro educativo también fueron amenazados de muerte en los últimos meses.
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Las autoridades están ahora investigando las causas del asesinato, cuyos autores no han sido aún capturados, para determinar si el hecho está vinculado a la actividad sindical de Ramírez.
Según la Defensoría del Pueblo, en lo que va de este año 190 líderes sociales han sido asesinados en Colombia, la mayoría de ellos en zonas cercanas a las regiones donde se realizó el proceso de desarme de la desaparecida guerrilla de las FARC.
Por esa serie de asesinatos, así como por los incumplimientos del Gobierno para implementar el Acuerdo Final de Paz, organizaciones sociales, campesinas e indígenas de todo el país iniciarán el 23 de octubre un paro nacional.

miércoles, 18 de octubre de 2017

La 'media luna' de Venezuela que predijo Chávez prende las alarmas del separatismo

Las elecciones regionales que Venezuela celebró el pasado 15 de octubre y dieron una "victoria tajante" al chavismo revivieron el debate sobre una vieja denuncia formulada en 2008 por el difunto presidente de ese país, Hugo Chávez.
En estos comicios, el chavismo obtuvo 18 de las 23 gobernaciones en disputa, mientras que la oposición consiguió victorias electorales en los estados Zulia, Táchira, Mérida, Anzoátegui y Nueva Esparta, una isla que mira al Caribe.
En el programa 'Aló Presidente' número 310 que grabó el 4 de mayo de 2008, el fallecido mandatario dio por cierto un plan que, partiendo de victorias electorales de la oposición, serviría para unir varios estados de Venezuela y crear un territorio independiente.
Entonces, Chávez habló de la 'media luna venezolana' (3:03:39 en el video), en referencia al movimiento separatista boliviano que, ese mismo año, pretendió dividir la nación gobernada por Evo Morales.

La 'media luna' sobre el mapa

Lápiz en mano, Hugo Chávez dibujó sobre un mapa de Venezuela esa presunta emulación de "separatismo a lo Bolivia, a lo Kosovo", un plan para "ganar territorio estratégico en las elecciones [regionales]".
En ese momento, Chávez especuló que la oposición apuntaba a controlar políticamente los estados Zulia, Táchira, Mérida, Barinas y Apure, "territorios continuos" que forman una especie de media luna pegada a la frontera venezolana con Colombia y en la que intentaría "levantar un movimiento secesionista, golpista, desestabilizador".
Quien fue presidente de Venezuela no dudó en señalar que esos opositores no actuaban solos, sino que contaban con el apoyo de Estados Unidos.

Misma receta que en Oriente Medio

El historiador y académico Luis Prieto, residente en Zulia, explicó a RT que ese plan de Washington no es novedoso, sino que "se trata de la misma estrategia" que desarrolla en Oriente Medio "para hacerse no solo con el gas y el petróleo", sino también con "un puerto en Siria frente al Mediterráneo".
Para este estudioso, se trata de un viejo plan de la oligarquía colombiana —cuyos orígenes se remontan a 1543— que, en el devenir histórico, consiguió que se sumaran los intereses estadounidenses por las riquezas naturales en juego.
"El objetivo final de una república independiente de Caracas y Bogotá es darle salida al carbón colombiano, calculado en 6.648 toneladas métricas, a través del lago de Maracaibo para consumo de EE.UU.", apunta este académico.
A eso, hay que agregar la pretensión histórica de EE.UU. sobre recursos importantes para su modelo de desarrollo que se encuentran en esta región binacional, indica Prieto.
Solo del lado venezolano "se ubican 26.000 millones de barriles de petróleo certificados: una cantidad superior a todo el petróleo que poseen juntos México, Colombia, Ecuador y Argentina. También desean disponer de 543.000 millones de barriles de petróleo (aún por certificar) en el golfo de Venezuela y, al menos, 18.000 trillones de pies cúbicos de gas", detalla el académico zuliano.
En el caso colombiano, Luis Prieto opina que "la idea secesionista y la constitución de un estado paralelo que le otorgue una salida al mar Caribe por el lago de Maracaibo —y, por ende, una conexión comercial directa con el este de EE.UU. y Europa— ha sido, más que una obsesión, una necesidad geopolítica".

Mirando al exterior

En Táchira, otro estado fronterizo también ganado por la oposición, el politólogo Luis Díaz explica a RT que este proyecto supone mucho más que un asunto de gobernaciones.
"No es un problema regional, se trata de las amenazas que intereses trasnacionales han hecho al país y que persiguen debilitar al Estado nación", indica este experto.
Por esa razón, Díaz no cree casual que las cinco gobernaciones que perdió el chavismo sean justo "aquellas que tienen relación directa con el exterior y donde hay profundo movimiento económico".
La 'media luna venezolana' comparte 2.219 kilómetros de frontera con Colombia, en una "continuidad geográfica que abarca al nororiente colombiano y al sur occidente venezolano", precisa este especialista.

Dos modelos

Para el politólogo, ese límite evidencia la confrontación de dos modelos políticos distintos: "Del lado venezolano destaca una gran protección por parte del Estado, mientras que del lado colombiano reina el neoliberalismo".
Luis Díaz asegura que esa dinámica solo puede entenderse si se analiza "como un fenómeno de economía política y no de geopolítica. Allí, el principal elemento de manipulación sobre la economía venezolana es el contrabando de combustible hacia Colombia".
El segundo elemento es que Colombia es el primer productor de hoja de coca de mundo, "por lo que en la frontera deambulan narcotraficantes y contrabandistas que operan para lavar grandes sumas de capital", considera Díaz.
Entonces, cuando se comprende que la economía es la base de todas las relaciones en la frontera, "incluyendo al poder político", se puede "entender el resultado adverso al chavismo en esos estados", asevera este analista.

Advertencia

Las miradas políticas del "día después" de la elección regional están puestas sobre los opositores que gobiernan la 'media luna'; con excepción del estado Apure, ganado por el chavismo.
Tras conocerse los resultados oficiales, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó una advertencia a los gobernadores electos con votos opositores: "Aquel que se pase de la raya —que cometa actos ilegales— le caerá todo el peso de la Justicia. No aceptaré gobernadores 'guarimberos'".
Los mandatarios de esas regiones tienen mandato constitucional por cuatro años. ¿Volverán las amenazas secesionistas a Venezuela?
En 2008, el propio Hugo Chávez consideró que depende de la Revolución bolivariana mantener la integridad del territorio de Venezuela: "De que esto ocurra o no ocurra, compatriotas, camaradas, hombres, mujeres de mi patria, depende de lo que hagamos o no hagamos hoy, ahora, todos los días".
Ernesto J. Navarro